VIVIENDA MEDIANERO 8X20

La propuesta parte de un volumen puro y contenido, resuelto en planos blancos que dialogan con la luz natural a lo largo del día. La doble altura acristalada en la fachada principal integra los ambientes sociales —sala, comedor y cocina— con el exterior, disolviendo el límite entre lo construido y el paisaje inmediato. Este gesto no es solo estético: permite una iluminación natural constante y una sensación de amplitud que trasciende los metros cuadrados reales de la vivienda.

El proyecto trabaja con una paleta material deliberadamente contrastante: la piedra natural en los muros perimetrales aporta calidez y textura, mientras que los volúmenes blancos y las celosías decorativas introducen ligereza y filtran la privacidad sin sacrificar luz ni ventilación. En el segundo nivel, la pérgola y el mirador techado funcionan como una quinta fachada, un espacio de transición entre la vivienda y el cielo, pensado para el disfrute informal y la contemplación.

El patio posterior, con su área de parrilla y jardín, no es un remanente del diseño sino un ambiente programado con la misma intención que los espacios interiores: extender la vida doméstica hacia el exterior y ofrecer un lugar de encuentro que funcione tanto de día como de noche, apoyado en un esquema de iluminación arquitectónica que resalta texturas y volúmenes al caer el sol.

En conjunto, la vivienda responde a un principio de diseño simple pero exigente: cada decisión —de material, de proporción, de apertura— está al servicio de la calidad de vida de quienes la habitan, sin renunciar a una identidad arquitectónica clara y contemporánea.