CLÍNICA

La fachada se plantea como una piel que protege y filtra, no que encierra. Un volumen blanco y limpio, que transmite la misma pulcritud clínica del servicio, se combina con una franja de textura hexagonal en tonos tierra que le da calidez y carácter al ingreso. Ese contraste entre lo sobrio y lo texturizado busca que el edificio se sienta cercano, no intimidante.

En los niveles superiores, un sistema de lamas verticales en madera actúa como filtro solar y como gesto arquitectónico: regula la luz natural, genera privacidad hacia el interior y le da al edificio una imagen contemporánea y liviana, coronada por un jardín en azotea que aporta verde a la fachada. En planta baja, los ventanales de piso a techo abren visualmente el lobby hacia la calle, generando transparencia y confianza desde el primer contacto con el usuario.